Martes 23 de Mayo del 2017 - 09:34

Los casinos y el cine: Una relación más allá de las apuestas

El cine siempre tuvo una relación cercana con el universo de los casinos: apostadores y estafadores van de la mano en la pantalla. Resulta que los personajes que arriesgan sus vidas en pos de una recompensa lucrativa son igual de interesantes que aquellos que utilizan la estafa y/o el engaño para tomar atajos a la hora de conseguir el anhelado sueño americano.

Pero dicha relación no data de tiempos inmemorables sino que comienza en la década del sesenta, donde una serie de películas con la sala de juegos como locación central se presenta con la misma fuerza que la figura del antihéroe protagoniza los films. Acontecimientos como la muerte de Kennedy y la Guerra de Vietnam ponen en crisis los valores norteamericanos y dan paso a este personaje villano por definición pero bueno ante un contexto peor que él donde la corrupción y el delito son moneda corriente.

Una de las primeras películas con la palabra “Casino” en el título es la versión de 1967 -no autorizada- de una novela con el personaje de James Bond, cuya remake -autorizada- data de 2006 y se llama “Casino Royal”. Otra remake de una película de antaño la lleva a cabo Steven Soderbergh con un gran elenco y tiene dos secuelas en su merced producto del éxito obtenido. El film original de 1960 en que se basa “La gran estafa” (Ocean Eleven, 2001) contaba con Frank Sinatra y Dan Marvin entre los protagónicos.

Esta tradición de películas se vio reflejada en el cine de los años ochenta con un giro hacia el boom financiero -en pleno desarrollo- mediante personajes que asumían su acrecentamiento de cuentas como una suerte de juego de salón ¿qué es Gordon Gekko, el personaje de Michael Douglas en “Wall Street” (1987), sino un apostador innato? Querido y maldito a la vez cuyo rol cuenta con una secuela contemporánea -“Wall Street: El Dinero Nunca Duerme”- también bajo la dirección de Oliver Stone.

En los años noventa Martin Scorsese utiliza su reconstrucción crítica de la historia -y con ella del sueño americano- para hacer su opus Casino (1995), narrando la creación mafiosa de la ciudad de Las Vegas con un gran Robert De Niro en el protagónico. En 2014 retoma la estructura para “El lobo de Wall Street” (The wolf of Wall Street, 2014) con Leonardo DiCaprio a la cabeza para hablar de los desmanes financieros que provocaron la crisis en EE.UU. El giro vuelve a repetirse en la historia del cine.

Existen otros films contemporáneos sobre los casinos, ambientados en este mundillo de las apuestas en donde la salida fácil con la suerte a la cabeza, está a la orden del día. Personajes carismáticos que rozan la ilegalidad son atractivos porque siempre priman el goce personal por sobre el deber ético/moral. Entre ellos está Black Jack (2008) y “¿Qué pasó ayer?” (The Hangoover, 2009). Mayor información sobre éstos films puede encontrarse aquí:

En el caso del cine argentino, en 2016 se estrenó la película “El jugador” ambientada en la ciudad de Mar del Plata con el Casino de la feliz como epicentro del relato, otra versión libre de la novela de Dostoyevski diferente a la película de 1974 protagonizada por James Caan. Con las actuaciones de Alejandro Awada y Pablo Rago, el film intenta trasponer la trama de estafadores y estafados a la localidad balnearia de Buenos Aires. El éxito y el fracaso son posibles con la misma magnitud y para caer en uno u otro, la suerte tendrá mucho que ver.

Una relación siempre interesante que lleva más de cuatro décadas de existencia y retroalimentación, con personajes buenos o malos pero carismáticos que no deparan en la ética o moral de sus comportamientos sino en la posibilidad de hacer dinero -o perderlo- con el azar bajo la manga. Quién decida incursionar en esta aventura del juego, existen casinos online como http://www.casinos.com.es/ a los cuáles se puede recurrir y probar si la suerte está o no de tu lado.

Se puede consultar un listado más extenso del tema tratado aquí o pueden visualizar trailers de films del género en el siguiente enlace de Youtube.

 

Fuente: escribiendocine.com
 

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