Viernes 18 de Agosto del 2017 - 01:40

Revelan que la expedición nazi al Tíbet se convirtió en una ‘maratón’ de alcohol y caza

La expedición tenía como objetivo comprobar teorías seudocientíficas sobre la existencia de la raza aria.

‘Nazis en el Tíbet’, un nuevo libro publicado esta semana en Alemania, detalla cómo la famosa expedición nazi entre los años 1938-1939 encargada por Heinrich Himmler para descubrir unas supuestas raíces de la raza aria en el Tíbet se transformó en una larga ‘maratón’ de alcohol, informa ‘Daily Mail’.

Peter Meier-Hüsing, autor del libro, asegura que Himmler, obsesionado por la noción de una supuesta tribu perdida de hombres de cabellos rubios y de ojos azules de la que descendían los alemanes, se enteró de una posible expedición al Tíbet e hizo que todos los participantes fueran inscriptos en las SS.

Sin embargo, las órdenes de Himmler de encontrar la evidencia de esa supuesta raza fueron ignoradas, según el autor, en gran parte por el equipo liderado por el naturalista alemán Ernst Schäfer.

La expedición quedó en la historia como una búsqueda para comprobar las teorías seudocientíficas de Himmler, algo que el nuevo libro disipa. Meier-Hüsing sostiene que la expedición “no fue una misión secreta cuidadosamente planeada por las SS, sino una caza de trofeos llevada a cabo por un brillante investigador y aventurero, y que había tenido lugar por casualidad”.

Schäfer se unió a las SS en 1933, después de una expedición a China. Los gobernantes nazis de Alemania se interesaron en él tras enterarse de que planeaba penetrar en el hermético reino del Tíbet. En 1936, Schäfer se encontraba en EE.UU. buscando financiación para su aventura, pero Himmler lo convocó de regreso a Alemania en un intento de utilizar su expedición para sus propios fines. Según el autor, el naturalista definiría más tarde a su alianza con Himmler como su mayor error, pero afirmó que “era un oportunista que tenía un gran anhelo de reconocimiento”.

Atravesando la India, el equipo que llevaba cascos adornados con símbolos de las SS instaló un campamento cerca de la frontera con el Tíbet en Kongma La Pas. Después de establecer contacto con los residentes locales, el consejo de ministros del Tíbet permitió que el “maestro de las cien ciencias” visitara la capital cerrada del budismo tibetano, Lhasa. Se les informó que no podían traer equipos científicos ni matar animales o pájaros. Ambas directivas fueron ignoradas, según narra el autor del libro.

En Lhasa su “insaciable sed” se convirtió en motivo de conversación entre los nativos. “Invitaron a los notables del Tíbet a numerosas fiestas donde la cerveza fluía libremente y las canciones alemanas sonaban en el gramófono”, apunta la revista ‘Der Spiegel’ en una revisión de la obra. “Lo que se denominó oficialmente una reunión de ‘esvásticas occidentales y orientales’ fue, de hecho, una fiesta inducida por el alcohol”.

De acuerdo con el libro, cuando no estaban bebiendo, tampoco investigaban las raíces de la teoría de Himmler. En lugar de eso “cumplían con las metas naturalistas” de la expedición: mataban pájaros, recogían semillas e hicieron mapas de la región.

De regreso a Alemania, Himmler saludó a Schäfer y a sus compañeros de equipo en el aeropuerto de Berlín, donde obsequió al segundo un anillo con el símbolo de las SS y una daga de honor. Debido a la guerra, el relato de Schäfer sobre la expedición no fue publicado hasta 1950.