Martes 12 de Diciembre del 2017 - 20:31

Gabo siempre está: Sentido homenaje en Feria del Libro de Guadalajara

El escritor colombiano Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura, se convirtió en el más importante “convidado de piedra” de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

Amigos y colegas recordaron el buen humor y el gusto por la música, de este asiduo visitante de este escaparate bibliográfico, el principal de América Latina, con anécdotas salpicadas de nostalgia.

El autor de “El coronel no tiene quien le escriba”, fallecido en abril de 2014, era siempre era objeto de admiración, respeto y toda clase de halagos y atenciones en esta fiesta cultural.

Con motivo de celebrarse el 50 aniversario de la aparición de su obra cumbre “Cien años de soledad”, los escritores mexicanos Benito Taibo y Elena Poniatowska recordaron muchas anécdotas y la intérprete peruana Tania Libertad cantó sus melodías favoritas.

Taibo recordó que a medio siglo de la obra que escribió apenas desembarcó en México “sigue asombrándonos, robándonos el corazón, haciéndonos que el pulso palpite cada vez más”.

En el auditorio Juan Rulfo, lleno a reventar sobre todo por jóvenes ávidos de escuchar las vivencias de quienes conocieron de cerca al genio literario, lo que hizo necesario colocar una pantalla fuera del recinto, el hermano del famoso escritor de novela negra Paco Ignacio Taibo señaló que cuando “Cien años…” cayó en sus manos a los 17 años, su mundo se trastornó.

“Con mis amigos ‘ñoños’ (raros) nos volvimos absolutamente locos, nos enamoramos hasta el derretimiento”, afirmó.

“Comenzamos a recomendar la novela a todos los que les rodeaban. Después de muchas caguamas (cervezas), alguien tuvo la muy brillante idea (…) de plantar el libro en un parque para que saliera “un árbol inmenso, colorido, espectacular”, afirmó.

“Creo que, como pocos escritores, ya no de América Latina, sino del mundo, García Marquez ejercía su oficio con la voluntad y con la perseverancia digna de aquel que puede decirse oficiante”, afirmó.

Recuerda cuando le dijo una vez: “Benito, tienes que aprender a escribir con la goma de borrar (…) que es romper y quitar mucho más de las cascadas que salen de tu cabeza, de tus manos, para lograr prodigios”.

Por su parte, Elena Poniatowska, Premio Cervantes de Literatura, recordó el momento en que conoció a “Gabo”, en casa del legendario Carlos Fuentes, fallecido en 2012. “Sacaba a bailar a Elena Garro (ex esposa del poeta mexicano Octavio Paz, premio Nobel de Literatura) y bailaba muy bien. También recordó que a García Márquez no le gustaban las entrevistas, porque era “un hombre sencillo, sin pretensiones, que mantenía conversaciones comunes, a pesar de haber ganado el premio Nobel y de que su novela Cien años de soledad era la más vendida en el mundo”.

“Nunca se le subió” la fama a la cabeza. “Los intelectuales tienen tendencia de ser como unos hígados” (amargados), pero él no”, señaló. Igualmente recordó que, como muchos otros literatos como el portugués José Saramago, el uruguayo Mario Benedetti y Octavio Paz, García Márquez estaba enamorado de la voz de Tania Libertad.

“Yo creo que es la diosa de todos los escritores de nuestro continente”, expresó Poniatowska, a quien sus amigos apodan “La Poni”.

Tania Libertad confesó que cuando llegó al país no tenía dinero, por lo que diariamente acudía a comer a la casa de Benito Taibo, donde conoció a los grandes escritores de quienes aprendió “muchísimo”.

Entre las melodías del repertorio de Tania, que le encantaban al autor de “Los funerales de la mamá grande” estaban “Aquellas pequeñas cosas” de Joan Manuel Serrat y “Pequeña serenata diurna”.

Pero las que le fascinaban eran “Nube Viajera” y “Vámonos”, de los compositores mexicanos Jorge Macías y José Alfredo Jiménez, respectivamente.

Fuente: ANSA