Jueves 21 de Junio del 2018 - 07:00

84 de cada 100 dólares de la deuda tomada durante el macrismo financiaron la fuga de capitales

En los dos primeros años del gobierno de Mauricio Macri, las emisiones de deuda en moneda local y extranjera totalizaron 121.588 millones de dólares, según el último informe del Observatorio de la Deuda Externa de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo.

De los 121.588 millones de deuda, 98.185 millones los emitió el Tesoro Nacional y el resto provincias y empresas. A su vez, del conjunto de la deuda emitida, 85.167 millones son títulos en dólares en poder de acreedores externos, mientras que 84 de cada 100 dólares tomados durante los últimos dos años fueron destinados para financiar la fuga de capitales.

Estos datos se desprenden del nuevo informe del Observatorio de la Deuda Externa de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (ODE-UMET), dado a conocer este lunes por el diario Página/12.

“El financiamiento externo no fue destinado a inducir cambios sobre la estructura productiva que permitan una mayor generación de divisas a través de la economía real, sino a financiar la fiesta que genera la enorme bicicleta financiera creada por el gobierno nacional. El modelo así presentado no resulta sostenible en el tiempo”, sostiene el informe al advertir sobre la creciente vulnerabilidad externa asociada al esquema económico vigente donde el endeudamiento externo se convirtió en un factor calamitoso.

El Banco Central acumuló una porción de esos dólares en las reservas internacionales pero el grueso fue destinado a cubrir los desequilibrios en la cuenta corriente y la cuenta financiera.

El rector de la UMET, Nicolás Trotta, explicó que “durante 2017 la deuda externa fue el respirador artificial del modelo” macrista.

“Argentina consolidó una posición de fuerte tomador de fondos externos y apareció el déficit comercial que es con la fuga de capitales el agujero negro del proyecto de Cambiemos”, completó el académico.

Entre diciembre de 2015 y noviembre de 2017 –último registro disponible para el balance cambiario del BCRA-, se registraron egresos de divisas en el sector real (importaciones, utilidades y dividendos, turismo e intereses) por 26.824 millones de dólares mientras que la salida por el frente financiero (formación de activos externos o atesoramiento) alcanzó los 51.735 millones de dólares que suman 78.559 millones de dólares.

“La fuga de capitales alimentada por la política económica vuelven inviable el funcionamiento de la economía en el mediano plazo. Pero resulta muy serio el emergente de un déficit comercial externo que con crudeza hacen que este modelo no tenga ninguna sustentabilidad y permite afirmar la enorme fragilidad que exhibe”, indicó el director del ODE, Arnaldo Bocco.

A todo esto hay que sumar los intereses de la deuda pública, que son cada vez más elevados. Este año deberán cancelarse 9019 millones de dólares de intereses, 7555 millones en concepto de capital y 15.718 millones de dólares por vencimientos de Letras del Tesoro en dólares.

El ciclo de endeudamiento iniciado por la gestión de Cambiemos ya representa alrededor del 40 por ciento del total de vencimiento de la deuda pública hasta 2047.

“Si se considera la gestión de Cambiemos en su totalidad, y según cálculos propios sólo aproximadamente el 41,36 por ciento de las nuevas emisiones de títulos públicos del Tesoro en moneda extranjera han sido destinadas al pago de vencimientos de capital e intereses de la ‘deuda heredada’; habiéndose incluso destinado un 5,36 por ciento de dichas emisiones al pago de vencimientos de interés de ‘deuda nueva’ contraída por el propio gobierno de Cambiemos. El restante 53,28 por ciento de las emisiones se ha destinado a cubrir la fuga de capitales y financiar gastos corrientes”, subrayan los investigadores del Observatorio.

Para los expertos de ODE-UMET, el actual modelo económico caracterizado por déficit fiscal, déficit de cuenta corriente con resultado comercial negativo, fuga de divisas y fuertes vencimientos de capital e interés para los próximos años, “no es sostenible en el largo plazo”.

Fuente: Agencia AgePeBA