Martes 23 de Octubre del 2018 - 12:39

“El Indio y la Misa no se manchan”. Novela sobre el recital de Olavarría

Arde la colmena, la reciente novela del escritor y periodista Sergio Sarachu, revive aquel histórico recital del Indio Solari y su banda en Olavarría. Reconstruye todos los hechos a partir de una rigurosa investigación.

Por Miguel Martinez Naón

¿Qué fue lo que te motivó a escribir esta novela?¿Cómo comenzó ese proceso?

Sergio Sarachu: Comenzó, como nos pasa a los periodistas y a los escritores, con una acumulación de información y de sensaciones que te lleva a volcar eso de alguna manera. Desde el mismo momento del anuncio de la “misa” en Olavarría, me impactan dos cosas: intuir que podían llegar dos o tres ciudades como la nuestra a ver al Indio y que todo esto iba a estar en manos de una gestión municipal que está en la vereda opuesta a lo que significa el fenómeno que produce el Indio Solari. Eso me llenó de escepticismo y de análisis crítico de lo que se venía. Empecé a recibir información, muchísima, de la “cocina” de la organización de todo y a su vez, como vecino, veía el entusiasmo desmedido en la comunidad sobre la oportunidad económica que representaba la llegada de 200 o 300 mil personas a la ciudad. Se tiraban cifras sin analizar de lo que se hablaba: anuncian que vendrían unos 3000 colectivos. Me puse a sacar la cuenta y agolpando 15 colectivos por cuadra ¡necesitás veinte kilómetros de avenidas para estacionarlos!, una locura. Y así con las latas de cerveza, los chorizos, etc. etc., que hipotéticamente se podrían vender. Esta enajenación colectiva que tenía su origen en los organizadores luego se vio en el resultado del show.

En el libro hablás de “improvisación y cholulismo” por parte del Municipio.

S.S: Así es. Y sólo menciono dos o tres elementos concretos: de los 10 o 12 funcionarios de primera línea –incluído el Intendente- que organizaron esto, ninguno, ninguno estuvo en un recital del Indio, ni siquiera fueron a Tandil que queda a cien kilómetros. No tenían idea del fenómeno cultural que significa masivamente; uno de los temas centrales en ellos eran las apuestas para ver cuánta gente llegaba, si 200, si 300, si 400 mil personas (esto dicho por el propio intendente en entrevistas); y otra realidad: se puso la ciudad a disposición de “La Productora”, es decir que en todas las reuniones internas, en las conferencias de prensa, en las reuniones con los vecinos, eran los productores los que hablaban y definían las cosas. Y si bien ellos tienen la experiencia en la organización de estos eventos, un jefe comunal es el que conoce a los vecinos, es la referencia de autoridad que se tiene. Y un elemento más: la elección del lugar fue una decisión de los productores y para ello, el Intendente ¡puso al Municipio como fiador!. Lo del lugar creo que es uno de los errores más grandes, porque toda la masa de gente debió recorrer entre 7 y diez kilómetros para llegar ahí, atravesando toda la ciudad, de punta a punta. Una verdadera locura.

Aquella noche durante el concierto, y aún después, hubo una serie de incidentes que se prestaron para un show mediático donde(entre otras cosas) se inventó una gran cantidad de muertos y heridos. Al publicar esta novela ¿Buscás una mirada crítica del lector con respecto a lo sucedido?¿Se abren interrogantes?

S.S: La novela tiene una mirada política, como toda obra artística. Pero está basada en hechos reales, no es un informe periodístico. Un ejemplo: a las 1:23h del domingo 12 de marzo, la agencia de noticias Télam informa que hay “al menos 7 muertos” en el recital. Y esto no puede pasar desapercibido. Es la agencia oficial de noticias, con un grado altísimo de veracidad para todos los medios. No creo en la ingenuidad sino en la intencionalidad política de esa información. Creo que antes del show había una predisposición de los medios concentrados de tomar cualquier elemento negativo para destruir al Indio.

La primera frase del libro es tremenda: “Cuando salió al escenario, los muertos esperaban ansiosos”.

S.S: Hasta el mismo Indio advirtió que esto era así, unos días antes. Había un poder mediático y político esperando ansioso que pasara algo malo para exponerlo hasta el cansancio y consolidarlo como la imagen final de un fenómeno cultural lleno de belleza y rebeldía. A partir de lo de Télam, con los celulares colapsados en Olavarría, miles y miles de familiares empezaron a buscar a sus afectos en forma desesperada desde todo el país. Fue una madrugada de muerte y desesperación virtual, que poco a poco se fue calmando con la información real de lo que había pasado. Pero el daño estaba hecho, sobre todo el daño al Indio y a lo que significa la “misa ricotera”. No obstante, parafraseando a Maradona, creo que “el Indio y la Misa, no se manchan”. Y espero que esta novela repare, en parte, ese intento de daño.

En el transcurso de la novela brindás mucha información sobre los preparativos del evento, los pormenores de la organización y sobre personajes reales involucrados en eso (el intendente de Olavarria, funcionarios de la provincia, etc). ¿Hay rigurosidad periodística o sólo se trata de un relato imaginario?

S.S: Para hacer el libro acopié mucha información. De reuniones importantes donde participaron seis o siete personas, tuve el testimonio por separado de dos o tres de ellas. Esto me permitió reconstruir casi al detalle lo que allí se habló, quiénes estuvieron, cómo estaban vestidos, qué hicieron. Pero lo llevé a las páginas en forma literaria, mezclando poesía, narrativa y periodismo, que son las herramientas que más conozco y que me quedan más cómodas. Como decía García Márquez, en este tipo de literatura no debemos dar cuenta de la verdad, sino de que quien lo lea, lo crea.

¿Se mezclan personajes reales con personajes ficticios?

S.S: Sí, para encauzar el relato inventé dos personajes, mujeres que van dando cuenta de lo que pasan y lo que sienten. Estudiaron periodismo en La Plata, tuvieron un romance, han ido a casi todos los recitales del Indio. La protagonista se fue a vivir a Madrid y a su vuelta ingresó a trabajar en el servicio de limpieza del despacho del Intendente. Además hace esta labor en el hotel donde se alojó la banda. Ellas se van sintiendo en el centro de la tormenta, porque tienen acceso a información muy íntima de todo lo que pasa. Luego van al recital….y bueno, hay que leer el libro.

¿Estuviste en el recital, sos un seguidor del Indio?

S.S: No, no estuve en el recital, alojé a 15 familiares en mi casa (diez de Neuquén y cinco de Rosario), pero no fui. Y, en realidad, mi primer contacto con el Indio fue en 1997.

Cuando se prohibió aquel recital.

S.S: Claro, yo estaba en Prensa de la Municipalidad y también quedé en medio de una decisión del intendente que tuvo un gran costo personal. Hace unos años, cuando se desclasificaron documentos de Inteligencia se supo que hubo una amenaza de la policía provincial de liberar la ciudad si se hacía el recital y esto llevó a que se decidiera suspender el show. En la carrera del Indio, Olavarría tiene una significación muy especial. Y las dos veces me encontró acá y me pegó muy de cerca. Esta vez lo pude traducir en una novela.

A la vez que resulta ser un relato testimonial hay un fuerte condimento poético en la novela, hay poesía ¿Ese estilo tan bien entrelazado surgió de forma espontánea, o te lo propusiste?

S.S: Esta es la segunda novela donde mezclo investigación periodística, poesía y ficción. El año pasado publiqué “Un hijo de tres madres”, sobre la búsqueda de los orígenes biológicos de un olavarriense.

¿Sobre el nieto de Estela de Carlotto?

S.S: No, Ignacio Montoya Carlotto me asesoró en algunas cosas y participó con su piano en la presentación, pero no es sobre él. Es la búsqueda de Sergio Fabián Herrera, que a los 33 años descubre a sus padres biológicos luego de investigar los hechos sucedidos en 1963 en el hospital municipal. Pero volviendo al tema, esa fue la primera experiencia de mezclar los estilos en un formato de novela. Y como me siento muy cómodo haciéndolo, al escribir Arde La Colmena salió casi naturalmente. Hay situaciones, sensaciones, pensamientos que sólo los puedo resolver con las herramientas de la poesía, o del periodismo, o de la ficción. Y la idea es que quien lee esos textos también encuentre en esas herramientas una mejor empatía con el contenido.

¿Habrá más presentaciones de tu libro?

S.S: La primera presentación será este domingo 11 de marzo, frente a lo que fueron las puertas del recital y al cumplirse un año de aquella fiesta. Luego nos vamos a Azul, Tandil, Neuquén y Fisque Menuco-Roca. El libro está hecho a pulmón, no hay una editorial atrás, por lo que todas estas presentaciones también están en ese marco: amistades, relaciones que nos dan una mano y allí vamos con nuestro libro.

Fuente: Agencia APU