Domingo 18 de Noviembre del 2018 - 09:12

¿Cómo fue la Guerra del Fútbol entre Honduras y El Salvador y por qué ocurrió?

En medio una reforma agraria que afectaba a inmigrantes salvadoreños en Honduras se llevaron a cabo las eliminatorias para el Mundial de Fútbol México 1970.

La llamada guerra del fútbol o guerra de los 100 días iniciada hace 49 años entre El Salvador y Honduras durante las eliminatorias centroamericanas para clasificar en la Copa Mundial de Fútbol México 1970 pasó a la historia como un conflicto corto, pero trágico.

A pesar de que las causas principales fueron la reforma agraria que afectaba a campesinos inmigrantes salvadoreños, las políticas migratorias y el excedente de mano de obra, fue el fútbol el detonante. Todo ello aunado a que la prensa de ambos países había caldeado los ánimos durante los meses anteriores.

El 8 de junio de 1969, se llevó a cabo en el partido de ida entre las oncenas de El Salvador y Honduras en Tegucigalpa, la capital hondureña, los aficionados hondureños pasaron toda la noche a las afueras del hotel donde se hospedaba el equipo visitante, haciendo ruidos, insultando a la selección entre otras cosas por lo que se presentó un combinado salvadoreño ojeroso, pese a ello el partido se mantuvo empatado a cero durante casi todo el encuentro y en el último minuto un gol de José la Coneja Cardona le dio la victoria al equipo local.

Tras ese resultado Amelia Bolaños, una aficionada salvadoreña se suicidó a sus apenas 18 años disparándose en el corazón. La prensa en ambas naciones seguía agitando el cóctel que estaría a punto de estallar.

El partido de vuelta se jugó una semana después, exactamente el 15 de junio en San Salvador en el estadio Flor Blanca con resultado favorable para la selección salvadoreña 3 a 0. Simultáneamente, la crisis política, social y económica se hacía más grave.

Al tener tres puntos cada uno debieron ir a un juego de desempate y el que resultara ganador clasificaría al Mundial, este partido se realizó el 27 de junio en el estadio Azteca de Ciudad de México.

El gobierno de El Salvador rompió relaciones diplomáticas con Honduras un día antes del encuentro por el desempate, provocando que la tensión fuese en aumento. 

El día del partido se dividieron las aficiones en extremos opuestos de las gradas del estadio y en el medio se colocaron al menos cinco mil efectivos policiales. 

El combinado salvadoreño se lleva la victoria 3 a 2, logrando por primera vez en la historia su pase al Mundial y haciendo que estallara el conflicto.

Honduras aprovechó la derrota para expulsar del país a cientos de miles de inmigrantes salvadoreños y los dos países acabaron declarándose la Guerra.

“El fútbol ayudó a enardecer aún más los ánimos de chovinismo y de histeria pseudopatriótica, tan necesarios para desencadenar la guerra y fortalecer así el poder de las oligarquías en los dos países”, así resumió lo ocurrido el periodista polaco Ryszard Kapuscinski en su libro La Guerra del Fútbol y otros reportajes.
El conflicto armado empezó diecisiete días después del partido en México, del 14 al 18 de julio de 1969, durante los cuatro días que duró el conflicto, también conocido como la guerra de las cien horas, murieron al menos cinco mil personas y otras veinte mil resultaron heridas.

Kapuscinski retrató la contienda como algo absurdo en donde “Los dos ejércitos usaban el mismo tipo de uniforme, llevaban idénticas armas y hablaban la misma lengua” añadiendo que era un conflicto fratricida entre dos países vecinos que habían convivido durante décadas y cuyos oligarcas y medios de comunicación revolvieron la opinión pública y se sirvieron del fútbol para defender sus intereses. 

El deporte fue utilizado nuevamente como instrumento para manipular a la población, enmascarando objetivos políticos con fines obviamente extra futbolísticos, como ocurrió en las Olimpiadas de Berlín en 1936, el mundial de Italia en 1934 o el mundial de Argentina en 1978. 

Foto archivo – El Comercio

Fuente: Telesur