Jueves 15 de Noviembre del 2018 - 04:17

Música: La cantata montonera, de Huerque Mapu

Fue un disco que pretendió cantar de un modo épico las luchas guerrileras de la organización Montoneros. Estaba editado en vinilo y circulaba en la semiclandestinidad. El grupo que interpretaba la obra tenía nombre mapuche: Huerque Mapu. Por Daniel Dussex.

Fue un disco que pretendió cantar de un modo épico las luchas guerrileras de la organización Montoneros, estaba editado en vinilo y circulaba en la semiclandestinidad. El grupo que interpretaba la obra tenía nombre mapuche: Huerque Mapu, hoy de reconocida trayectoria.

“Llegó la hora, llegó ya compañero, la larga guerra por la liberación. Patria en cenizas, Patria del hombre nuevo, nació una noche de pueblo montonero, fecundó en tierra y ardió en revolución…” Éste era el comienzo de una obra conceptual al estilo de la Cantata Santa María de Iquique de los chilenos Quilapayún, que había tenido tanta resonancia en las luchas de los ´70.

En un festival realizado en el Luna Park por la Juventud Peronista de “las regionales”, en diciembre de 1973, un grupo folclórico de “proyección” que recién despuntaban con su formación fueron los encargados de interpretar diez canciones de esta nueva cantata, la “Montonera”, que versionaba en música y letra la gesta guerrillera de esa organización desde sus inicios.

El grupo era Huerque Mapu, que en lengua mapuche significa “mensajeros de la tierra”. Estaba integrado por Hebe Rosell -hermana de Andrés Calamaro- en voz, vientos y percusión; Naldo Labrín en guitarras; Lucio Navarro en charango; Ricardo Munich en violonchelo; y Tacún Lazarte en guitarra.

Los Huerque que se habían conformado en el ’72, realizaron giras por toda la Patagonia, participaron de los festivales de Cosquín y Baradero y alcanzaron a grabar tres LP durante esta etapa, antes del exilio que los obligó a residir en España durante diez años.

Si bien, los temas ya habían sido estrenados el 28 de diciembre del ’73, el disco recién saldría al año siguiente en una etapa no muy propicia políticamente para la relación que mantenía la organización Montoneros con Juan Domingo Perón. En 1974, luego del episodio del 1° Mayo en la Plaza, donde la JP decidió abandonar el acto al grito de “Qué pasa, qué pasa General, que está lleno de gorilas el gobierno popular”, en septiembre de ese mismo año la organización que ya se definía como “político-militar” anunciaba su retorno a la clandestinidad, asediada por las bandas parapoliciales que asesinaban a sus militantes con total impunidad.

El disco, las canciones

La Cantata tiene partes narradas que contextualizan las canciones, lo hacen con un tono de voz grave y aguardentosa, la épica construida con nombres de caídos en combate, los fusilados de Trelew o el “Aramburazo” como hito fundacional se fusionan con los nombres de Perón y Evita.

Sin desconocer la historia del movimiento peronista, la Cantata enarbola también su propia historia -la de Montoneros- fusionándola en un relato nacional y popular. Una de sus canciones, cantada como si fuera la voz de un viejo peronista es muy representativa de este decir: “Escuchemos esta historia, escúchenme compañeros, si se sienten peronistas, peronistas verdaderos. Peleamos en la Resistencia con caños y con desgracias desde aquel 55, sin saber de burocracias. Con el tiempo fue distinto. La milonga fue cambiando. Nosotros fuimos al muere, los de arriba negociando”. El estribillo reafirmaba esa identidad peronista planteada en la canción, “Somos pueblo peronista, somos pueblo de Perón. Se acabarán los traidores, vamos de liberación”.

Esa canción también traza lo que fue la resistencia peronista y menciona nuevamente el juego de traiciones y fidelidades mientras Perón estaba en el exilio y prohibido en su país: “Allá andaba el general exiliado en tierra extraña, y aquí florecían jetones vendiéndonos con sus mañas”, reconociendose en el rol de los que combatieron para lograr su regreso “para nosotros el asunto se ponía bien espeso, por obrero y peronista, perseguido y sin un peso. Pero no nos achicamos, ni nos julepeó la cana. Fuimos piedra y barricada, con traidores bajo cama”.

La última estrofa conecta con una de las características de esa guerrilla urbana, el apoyo popular: “Y salimos en puebladas, la cuestión no fue sencilla. Mientras ellos negociaban nosotros fuimos guerrilla”.

Si bien, la influencia de la otra Cantata, la de Santa María de Iquique es innegable, también hay que rescatar como antecedente la Cantata Popular 17 de Octubre que durante la dictadura de Lanusse tenía un formato similar con relatos y canciones. La última era una canción que con tono de marcha entonaba “Te esperamos compañeros con la mano en el fusil, con el rostro hecho cenizas siempre listo a combatir… ya no es tiempo de dudar, sólo dos caminos caminos quedan, prisioneros o a luchar”.

Fuente: APU